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domingo, 29 de mayo de 2011

Mi conoce a Raquel

Llegué a casa de Raquel. Ella, una estudiante de 2º de Secundaria, empezó a hablarme de cómo vivía la escuela en su día a día. Me habló de exámenes, de compañeros de clase, de profesores, de asignaturas y de ella. De lo que le gusta y de lo que cambiaría. 
Si no hubiera escuela “no haría nada”, me dijo; “yo creo que a nadie le gusta estudiar, a todos les gusta sacar buenas notas, pero no estudiar”, Raquel diferenciaba el concepto de aprender del de estudiar. Aprender tiene una connotación de diversión pero el estudiar es repetir lo que ya se ha aprendido. El aprendizaje se da en primer lugar y sin suponer un esfuerzo cosa que el hecho de estudiar si lo conlleva, necesita de fuerza de voluntad.
Cada una de las palabras y razonamientos que emitía los hilaba de forma casi imperceptible y sin esfuerzo aparente. Tiene una gran capacidad de expresarse mediante el habla cosa que le supone más de un conflicto con algún profesor: “En naturales, según el profesor, soy buena y en mates soy mala, entonces… ¿soy yo o es el profesor?" Suspiré, ella también. Cogió aire y siguió como quien dice algo trascendente sin darle la mayor importancia. Sabía que la tenía.
En medio de ese discurso que ella misma iba dirigiendo empezó a lanzar algunas de sus propuestas para mejorar la escuela. “Pondría puntos positivos también, y no solo negativos” le preocupaba que no se valorara o reforzara el esfuerzo y la buena conducta; “que los profesores se comunicaran entre ellos para que no coincidan exámenes en un mismo día” , “que nos prepararan mejor en la primaria para el paso a secundaria”, ella, vio un gran abismo entre lo que se les enseñó en primaria y lo que debían haber sabido ya en secundaria; “que no se dieran tanta importancia a los exámenes porqué si se participa o se hacen todos los deberes no cuenta de la misma forma” y por último, “que los profesores no tuvieran sus estudiantes favoritos”.
Raquel terminó de hablar y con toda esa información seguí pensando, seguí imaginándome como sería la escuela de Raquel, la de sus sueños.

sábado, 28 de mayo de 2011

Ju lo va entendiendo todo...

Sentada en las escaleras de la “FACULTAD DE EDUCACIÓN”, seguía pensando y reflexionando sobre lo vivido, sobre una diversidad de aspectos que coincidían y otros se enfrentaban.
En la entrada del centro, observé a una chica con cara cansada, así que me acerqué a ella, le comenté mi situación y se sentó conmigo a conversar. Esta chica había permanecido 3 años aquí.
Tenía su título de Magisterio de Educación Infantil y ahora estaba realizando un “máster”. Me comentó que la facultad era muy similar al centro donde cursaba tales estudios.

Era un chica que asistía a clase con continuidad, pero, ¿para qué?, se preguntaba. Escuchaba al profesor o profesora, esperando que comentara o ilustrara algo interesante, que no conociera y que realmente le ayudara para formarse. Cuando eso no ocurre, comienza a aburrirse y a pensar en cosas personales. Disfruta cuando descubre y aprende cosas, pero en la mayoría de las ocasiones siente que pierde el tiempo y reflexiona sobre esas horas perdidas.

Me preocupa esta situación, no me gusta que las personas se sientan así, porque ¿qué es la vida?, disfrutar, estar cómodo y feliz con tu entorno y con lo que haces, sentirte en el paraíso, imaginando, cantando y cumpliendo esos sueños que deseas alcanzar.

Durante la conversación, le pregunté qué era para ella la educación y sus palabras fueron:
- La educación es o debería ser la herramienta que permita a las personas conocerse más a sí mismas, ayudarles a comprender el mundo que les rodea y poder interactuar de forma equilibrada. Debe  facilitar a las personas la capacidad crítica y reflexiva para desarrollar sus propios pensamientos e ideas, así como respetar las de los demás. Una buena educación consiste en unir a las personas, a las diferentes identidades en forma de comunidad viva, y no en forma de masa. En definitiva, la educación transmite una serie de valores para que el ser humano sea creador de su propia vida, más libre y creativo, sin prejuicios y por supuesto, más feliz. Eso es EDUCACIÓN con mayúsculas. 

¿Realmente ese concepto se plasma aquí? NO, salvo algunas excepciones. La educación es una serie de modales buenos, correctos y disciplina e incluso se entiende por recibir una educación el estudiar una serie de conceptos y contenidos, una carrera, etc., pero por ejemplo, tiene relación con el desarrollo personal.
Sus compañeros sienten indiferencia por la poca MOTIVACIÓN, ya que si no hay un interés añadido por lo que se hace, la gente no se involucra, y al no involucrarse, no profundiza, no comprende la realidad que están estudiando. Es como algo ajeno a ellos, por lo que hacen las cosas por inercia, y por consiguiente, surge la indiferencia, la no implicación.
Esto se debe al sistema educativo, a la docencia de muchos profesores, que hacen que toda la trayectoria académica sea un simple vertedero de contenidos, alejados de sus intereses. Por lo tanto, el problema de la desmotivación viene de atrás y en cierto modo hace que las instituciones educativas sean alienantes. Si los docentes no ven la importancia de las cosas, no pueden apreciarlas y comprenderlas, así que dejarán de tener un sentido para todos y resultará indiferente.

- Cada vez estaba más interesada en esas palabras, estaba muy cómoda y sentí mucha seguridad y confianza en esa persona. Seguimos la conversación en la cafetería, porque ese día brillaba mucho el sol y necesitábamos tomar algo fresquito para seguir hablando.

Me dijo con alegría y entusiasmo, que cuando tuviera a sus alumnos delante, le gustaría que la vieran como una persona con la que pueden aprender, alguien con la que descubrir cosas que les interesen, como una persona respetuosa, calmada, segura, entusiasmada y apasionada, que tiene dudas igual que ell@s y que sigue buscando respuestas... No le gustaría que la tuviesen en un pedestal o por una persona sabia lejana a ellos.